viernes, 14 de octubre de 2011

Para reflexionar.


Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de Cairo, Egipto con la finalidad de visitar a un famoso sabio.
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una mesa una cama y un banco.
Donde están todos tus muebles? Pregunto el turista.
El sabio rápidamente también pregunto: Y donde están los suyos?
Los míos? Se sorprendió el turista.
Pero si yo estoy aquí solamente de paseo!
Yo también, agrego el sabio. “La vida en la tierra es solamente temporal, sin embargo muchos viven como si fueran a quedarse eternamente y se olvidan de ser felices. El valor de las cosas no esta en el tiempo que duran sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.
Dios no te preguntara que modelo de auto usabas, te preguntara cuanta gente llevaste.
Dios no te preguntara los metros cuadrados de tu casa; se preguntara a cuanta gente invitaste.
Dios no te preguntara la marca de ropa de tu armario, te preguntara a cuantos ayudaste a vestirse.
Dios no te preguntara cuan alto era tu sueldo, te preguntara si vendiste tu conciencia para lograrlo.
Dios no te preguntara cual era tu titulo, te preguntara  si hiciste tu trabajo con la mayor capacidad posible.
Dios no te preguntara cuantos amigos tenias, te preguntara cuanta gente considerabas tus amigos.
Dios no te preguntara en que vecindario vivías, te preguntara como tratabas a tus vecinos.
Dios no te preguntara el color de tu piel, te preguntara por la pureza de tu interior.
Dios no te preguntara porque tardaste tanto en buscar la salvación, te instara tiernamente en aceptarlo.
Dios no te preguntara a cuantas personas transmitiste este mensaje, te preguntara si te dio vergüenza hacerlo.


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